martes, 5 de mayo de 2009

Las cosas de brujas... Serán ciertas?

Cuando las personas se enteran de que estás embarazada, surge una dicotomía inevitable:
Será nene o nena? y siempre hay algún "truco" casero para averiguar el sexo del bebé (Por el momento, no puedo dar fé de que alguno de estos artilugios sea infalible).

Cuando lo conocí a Gastón (y me enamoré de él) y empezamos a hablar de planes a futuro, decidimos que queríamos tener dos hijos. Un varón y una nena, en ese orden. Ignacio y Natalia.

En varias cenas con amigas, nos hicieron "el péndulo" para adivinar cuantos hijos íbamos a tener, y por supuesto el sexo (acá explican como funciona el péndulo, aunque a nosotros nos lo hicieron con una cadenita y sobre la palma de la mano).
Tanto a Gastón como a mí, siempre nos da lo mismo. Dos hijos. Primero un varón y después una nena.

Mi mamá (una de las pocas que dice que es nena), cuando se enteró que la voy a hacer abuela, hizo que mi hermana escondiera una cuchara y un cuchillo abajo de los almohadones del sillón del living, y me hizo sentar. Yo me senté del lado que estaba el cuchillo (sin saberlo, por supuesto), con lo cual (según dicen) estaría esperando un varón.

Una prima de Gastón, me hizo poner de espaldas a ella y caminar. Yo arranqué con el pie izquierdo. Nunca me enteré que significaba, pero ella dijo que creía que era varón (si alguien sabe, me aclara la duda?)

Pero en la prueba que coinciden todas las "brujas" que conozco (madre, amigas, hermana, abuela, etc), es en la del contacto con otros niños (preferentemente bebés).
Según dicen, si te siguen los varones es por que esperás una nena y por el contrario, si te siguen las nenas, es porque esperás un varón.

El domigo pude hacer esta prueba.
Era el cumpleaños de Mateo, el hijo de mi amiga. Cuando lo alcé para besarlo y mimarlo un rato, me corrió la cara, me hizo pucheros y me estiró los bracitos para alejarse lo más posible de mí.
A la noche, fuimos a lo de mis suegros y Catalina estuvo todo el tiempo conmigo.
En un momento, antes de cenar (y sin que nadie le diga nada), se estiró en su sillita y le dió un beso con ruido a mi panza.
Por supuesto que me morí de ternura y quise creer la teoría de que me siguen las nenas...


El tiempo dirá si las cosas de brujas son ciertas!